Sorprendidos/as cuando los/as amigos/as trabajan juntos/as
¿Alguna vez has sido sorprendido/a por alguien? No me refiero a si alguien te espantó o de repente apareció de la nada para sorprenderte. ¿Alguna vez alguien te dijo algo o hizo algo por ti que fue completamente inesperado? ¿Puedes recordar si un familiar o un amigo o amiga te dio una noticia inesperada, o hizo algo completamente diferente a lo acostumbrado, y te sorprendió? ¿Alguna vez has sido sorprendido/a por Dios?
Los/as amigos/as también pueden sorprendernos cuando trabajan juntos/as. Recuérdense de la historia del hombre paralítico y sus cuatro amigos que lo cargaron para ver a Jesús. La casa donde estaba Jesús estaba tan llena de gente, que los amigos tenían que cargar, jalar, cavar, y finalmente bajar a su amigo por un hueco en la azotea para ser visto por el gran Sanador. Dios desea que trabajemos juntos/as. Dios nos llama a servir en conjunto con otras personas. Juntos/as, trabajando en el servicio de Dios, podemos lograr grandes y asombrosas cosas.
Entonces llegaron cuatro hombres que le llevaban un paralítico. Como no podían acercarlo a Jesús por causa de la multitud, quitaron parte del techo encima de donde estaba Jesús y, luego de hacer una abertura, bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados quedan perdonados” …se dirigió entonces al paralítico—:A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Él se levantó, tomó su camilla en seguida y salió caminando a la vista de todos. Ellos se quedaron asombrados y comenzaron a alabar a Dios. —“Jamás habíamos visto cosa igual” —decían.
(Marcos 2:2-5, 10b-12 NVI)
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