Sorpréndete Compartiendo Tus Sentimientos
¿Alguna vez has sido sorprendido/a por tus sentimientos? Los sentimientos son poderosos y los/as niños/as muchas veces pueden sentirse sobrecargados/as por la emoción. Pero también nos cuesta compartir esas emociones sobrecargadas con El Señor. A veces es difícil para los/as niños/as traducir los sentimientos en palabras, y es común interpretar que la oración es un ritual que sólo se puede decir de una manera – o sea, de manera “correcta”.
En esta sesión tendrás la oportunidad de explorar el tema de las emociones con tus estudiantes con el fin de ayudarles a expresarse a través de la oración. Los/as niños/as tendrán la oportunidad de interactuar con las emociones explorando una variedad de sentimientos que se ven expresadas en un cuento folclórico coreano, y en la historia del Rey David el Salmista – quien abrió su corazón ante Dios en temor y tristeza, pero también en gozo y alabanza.
Sálvame, Dios mío, que las aguas
ya me llegan al cuello. Me estoy hundiendo en una ciénaga profunda, y no tengo
dónde apoyar el pie. Estoy en medio de profundas aguas, y me arrastra la
corriente. Cansado estoy de pedir ayuda; tengo reseca la garganta. Mis ojos
languidecen, esperando la ayuda de mi Dios. Más que los cabellos de mi cabeza
son los que me odian sin motivo; muchos son los enemigos gratuitos que se han
propuesto destruirme. ¿Cómo voy a devolver lo que no he robado? Oh Dios, tú
sabes lo insensato que he sido; no te puedo esconder mis transgresiones.
Salmo 69: 1-5 (NVI)
Haz un clic en los siguientes enlaces para acceder la enseñanza escrita por Susan Bakay, coordinadora de ministerios juveniles en la Iglesia Bautista de Royersford.

